Periodismo con calabazas

1Ignoro qué extraño magnetismo tienen las calabazas para la prensa norteameamericana. Quizá sea su forma, oronda y suave. Tal vez su color, ese naranja intenso que queda tan bien en el papel. Acaso se deba a que es una metáfora visual del otoño. Vaya usted a saber.

El caso es que este año, al igual que en 2013, la cosecha de calabazas en las portadas de los diarios estadounidenses ha sido impresionante. Más aún: colosal. Histórica. ¡Nunca se había visto tanta calabaza junta!

De hecho, pienso que las portadas con calabaza componen ya un género en sí mismo, con algunas subvariantes. Estas son las principales que he podido identificar:

1. Calabazas con niño

Es claramente la modalidad predilecta para la prensa americana. Al atractivo de la calabaza se suma la ternura de los niños y… ¡alehop!  ¡Ya tenemos portada!

 

2. «Hard news» con calabazas

Cuando no hay niños de los que echar mano, los periodistas buscan un enfoque más informativo. La cuestión es colocar calabazas en portada a toda costa.

Con un poco de suerte, puede producirse alguna noticia dramática con calabazas como protagonista. ¿Lo cree imposible? Pues vea esta portada de un camión que volcó hace unos días en una zona agrícola del estado de Indiana lleno de… ¡calabazas!

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Cuando los periodistas no tienen la suerte de contar con un suceso así, se ven obligados a exprimirse la mollera y buscar un abordaje más convencional. Tampoco les importa mucho: aunque la noticia apenas tenga gancho, ya se encargarán las calabazas por sí solas —con su irresistible apariencia y color— de cautivar al lector.

Aquí van unos cuantos ejemplos de esa modalidad. En ellos se habla de cosas tan enjundiosas como el volumen de la cosecha, el precio alcanzado por las calabazas en el mercado, su mejora genética, y hasta cómo hacer cerveza a partir de calabazas. En fin, ¡periodismo serio-serio!

3. Diseño periodístico con calabazas

Si no hay noticia por ningún lado, no importa. El carisma periodístico de la calabaza bastará para componer una portada la mar de resultona y artística (bueno, a veces, más o menos artística…):

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Otra opción muy socorrida entre los diseñadores es recurrir a las calabazas como elemento gráfico para colorear balcones superiores en las portadas. Quedan de lujo.

Estoy convencido de que si alguien es capaz de crear una tipografía con calabazas, se forrará. Me refiero a algo parecido a esto pero, por supuesto, ¡solo con calabazas!
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4.  «Jack-o’-lantern»

Tratándose de Estados Unidos, no podía faltar una variante: la portada con calabaza de Halloween o, como ellos la llaman, la Jack-o’-lantern. Todavía quedan varios días para llegar a esa hoja del calendario, pero los diarios no han podido reprimirse y calientan motores. Ya asoman en las portadas las primeras calabazas fantasmagóricas y hay diarios que, incluso, publican tutoriales sobre cómo vaciarlas con un cuchillo: éxito garantizado.


Barrunto que, a medida que nos acerquemos al 31 de octubre, la prensa norteamericana será un verdadero desparrame calabacil. Todavía más, quiero decir. Al tiempo.

5. El GRAN calabazón

Si las calabazas se pusieran de moda en el periodismo español —cosa que no entiendo cómo no ha ocurrido ya—, presumo que esta sería la variante preferida por los periódicos vascos.

¿Se imaginan los titulares de El Correo o El Diario Vasco? «Una  cuadrilla de Tolosa se come una calabaza de 300 kilos en una sentada», «El levantamiento de calabaza, nuevo deporte rural vasco»… Se venderían periódicos como churros.

Llegados a este punto, solo puedo concluir una cosa: ahora que andan tan desnortados, los diarios españoles deberían aprovechar el tirón periodístico de las calabazas.

Voy de coña, claro, aunque quizá no tanto. Ojo a esto: ¿qué objeto supuso uno de los mayores éxitos de la historia de la televisión española? ¡Bingo! ¡Una calabaza!

Lo que funcionó en la televisión, ¿por qué no va a funcionar también en los medios impresos y digitales? ¡NECESITAMOS MÁS CALABAZAS PARA SALVAR EL PERIODISMO!

Uhmmm…

Vale, me calmo.

Supongo que a estas alturas del post, si ha tenido la santa paciencia de llegar hasta aquí, se preguntará: «¿Pero qué fijación tiene este tipo con las calabazas? ¡Está loco o qué?«. No sabría responder, la verdad…

Sólo confesaré una cosa: desde que llevo una temporada en Texas, esa fijación psicológica por las calabazas se me ha acentuado y empiezo a notar peligrosos efectos secundarios. A las pruebas gráficas me remito…

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Profesor de periodismo e investigador sobre medios digitales en la Universidad de Navarra. Twitter: @rsalaverria

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