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Preguntas con respuesta

A raíz del texto que publiqué en este cuaderno el pasado 29 de abril, «Internet se convierte en la primera fuente informativa para los periodistas», me escribe un lector, Martín Fernández, quien me dice que las que yo califico como «preguntas sin respuesta», poseen en realidad una clara contestación. Él, de hecho, se anima a responderlas:

RS: ¿En qué medida está afectando esta traslación de las fuentes informativas del mundo real al virtual a los mecanismos de verificación de las noticias?

MF: Radicalmente, sobre todo por la aceleración de los ritmos productivos de información.

RS: ¿Saben los periodistas contrastar adecuadamente la información que obtienen de la Red?

MF: No, como norma general; pero el caso es si saben o no, sino si esos ritmos productivos de la red se lo permiten.

RS: ¿Cuál es la formación específica que han obtenido para ello?

MF: Nula, y esto ya lo digo desde la experiencia.

RS: ¿El uso creciente de la Red como fuente informativa puede llevar a que los periodistas se olviden de los problemas del mundo real?

MF: Por supuesto. Se dice que en la red lo tenemos todo, pero como buenos periodistas no deberíamos confiar en ello.

RS: ¿Acaso esta tendencia no tendrá también (o, más aún, sobre todo) un sustrato económico, pues no olvidemos que es más barato y rápido obtener información de la Red que salir a buscarla a la calle?

MF: Nunca está bien llegar a extremos, pero creo que es la constatación de que «producir información es caro, reproducirla es barato».

Y termina Martín Fernández: «Estas son mis respuestas, con las que probablemente no coincida. Por ello, le invito a que me las conteste».

No sé si le sorprenderá, pero concuerdo (casi) al cien por cien con sus concisas y certeras respuestas. La carencia por parte de los periodistas de una formación específica para el empleo de Internet como fuente informativa y la ausencia de unos de estándares profesionales consolidados que determinen las cautelas deontológicas que esos periodistas han de adoptar cuando emplean información de la Red, hacen que la investigación periodística a través de Internet sea todavía una asignatura pendiente tanto en las facultades de Periodismo como en las redacciones de los medios.

Es cierto que los periodistas han comenzado a emplear la Red como fuente informativa por su aparente facilidad de uso, amplitud y gratuidad. Sin embargo, como cantos de sirena, estos atractivos esconden peligrosos escollos. La aparente facilidad de uso de Internet lleva a que los periodistas apenas se esfuercen por aprender a investigar de manera profesional con los recursos de Red y se contenten con usarla como cualquier internauta medio (¿cuántos periodistas se contentan con usar, a lo sumo, Google y Yahoo! como recursos de búsqueda e ignoran las características, potencial y modo de empleo de otras decenas de miles de recursos especializados en Internet…?). La amplitud de la Red, por su parte, conduce a que los periodistas se limiten con frecuencia a dar por bueno el primer dato que encuentran, sin reparar lo suficiente en su exactitud. Y la gratuidad, por último, hace que cada vez más los periodistas (con el beneplácito de sus empresas) se contenten con obtener un dato de tercera o cuarta mano a través de la web, en lugar de acudir a recogerlo en persona como testigos directos.

En efecto, Martín, las preguntas parecen tener respuesta. Y por desgracia no se antojan muy positivas.

Profesor de periodismo e investigador sobre medios digitales en la Universidad de Navarra. Twitter: @rsalaverria

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